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Los seis traductores y las tres puertas Después de la muerte de Tönpa Shenrab, seis excelentes traductores que estudiaron y se instruyeron bajo la supervisión de uno de los hijos de Tönpa Shenrab y su sucesor, Mucho Demdrug, tradujeron las enseñanzas Bön a sus propios idiomas. Estos Seis Traductores fueron: Mutsa Trahe de Tazig; Trithog Partsa de Zhang Zhung; Guhu Lipa de Sumpa; Lhadag Ngagdol de India, Legtang Mangpo de China y Ser-thog Chejam de Khrom. Todas las enseñanzas de Tönpa Shenrab Miwoche, conocidas como Yungdrung Bön o Bön Eterno, se han esparcido en nuestro mundo desde un lugar llamado Olmo Lung-ring a través de lo que se conoce como "las tres puertas". La primera de ellas se refiere a la aparición de las enseñanzas en Tazig (donde se ubicaba Olmo Lung-ring y donde nació Tönpa Shenrab), la segunda puerta tiene que ver con su expansión y desarrollo en el territorio de Zhang Zhung, mientras que la tercera se relaciona con su diseminación por el Tíbet. A partir de ese momento el Yungdrung Bön comienza a florecer en el Tíbet. Aunque algunas de las enseñanzas que se originaron en Tazig se introdujeron directamente al Tíbet, otras llegaron a este lugar provenientes de Zhang Zhung, la India y China. Las que venían de la India se conocen como Gyagarma y contienen todos los ciclos de los Nueve Vehículos del Tesoro Central. Zhang Zhung. Al parecer, la mayor parte de la literatura bön ha sido traducida del idioma de Zhang Zhung. Hasta hoy, muchos de los textos todavía poseen las palabras en ese idioma, mezcladas con el tibetano. Algunos textos han pasado por una triple traducción - desde el idioma de Tazig al idioma de Zhang Zhung y al tibetano. No cabe duda que la importancia de Zhang Zhung en el desarrollo y la difusión de las enseñanzas bön ha sido fundamental. Hasta el siglo VIII d.C., Zhang Zhung existió como un estado independiente. Los habitantes de ese reino hablaban una lengua burmeo-tibetana y eran gobernados por una dinastía de reyes que finalizó en el siglo VIII, cuando el rey Ligmincha, el último de la dinastía, fue asesinado por el rey tibetano Trisong Detsen. Posteriormente a este suceso Zhang Zhung fue anexado al Tíbet. Zhang Zhung, en su época, probablemente cubría lo que actualmente se conoce como Tíbet occidental, extendiéndose desde Khyunglung Nulkhar hasta Dang-ra khyung-dzong - en el oriente, Tzang en el sur y Kashmir en el occidente, siendo su área central ubicada entre el Monte Kailash (Monte Tisu) y el lago Mapham (Manasarovar). Hasta la fecha, al suroeste del Monte Kailash (Tise), en el valle Sutlej, existe un lugar llamado "El Valle de Khyung", donde, en su época se ubicaba la capital del reino de Zhang Zhung: Khyunglung Nulkhar, "El palacio plateado del valle de Garuda". Aunque el centro del reino Zhang Zhung estaba en lo que ahora es la región Guge (Tíbet occidental), su dominio se expandía sobre lo que es Tíbet central y oriental, históricamente hablando. El gobierno de Zhang Zhung probablemente no ejercía mayor control sobre esas regiones (más allá de la recaudación de impuestos), sin embargo la cultura y la civilización zhangzhungpa, basadas en la tradición bön, se diseminaron ampliamente en toda la región del Tíbet actual. En cuanto al nombre "Zhang Zhung", probablemente al inicio existía sólo "Zhung", y "Zhang" fue añadido posteriormente, como signo de respeto. "Zhung" corresponde a la palabra tibetana "khyung" - que significa "garuda", que en esta antigua civilización simbolizaba la energía vinculada con el elemento fuego - considerado el más activo de los cinco elementos en bön. Zhang Zhung y Tíbet. En el siguiente período de desarrollo y difusión del Bön, nació en el actual Tíbet central un pequeño reino con la dinastía de reyes Yarlung. Éste era el reino que posteriormente dio fundamentos al entero imperio tibetano. Aún siendo un reino independiente, su cultura era totalmente zhangzhungpa, asimismo su religión y costumbres. Según los textos históricos, por treinta y tres generaciones de reyes tibetanos, desde los tiempos de Nyatri Tsenpo hasta Songtsen Gampo (fallecido en el año 649 d.C.), la religión oficial era Bön. En esa época los reyes siempre estaban acompañados por uno o más sacerdotes bonpos. Estos eran esenciales para mantener el prestigio de los reyes, así como cuidaban y aseguraban la prosperidad de su pueblo. Inclusive los nombres de los reyes tibetanos eran conferidos por los sacerdotes bonpos en el idioma zhangzhungpa. En varias ocasiones, los reyes tibetanos trataron de rebelarse contra el poder y la influencia de los sacerdotes que evidentemente representaban más los intereses de Zhang Zhung que del estado de Yarlung. Trigum Tsenpo, el octavo rey de Tíbet (alrededor de I siglo d.C.), fue el primero en tratar de suprimir el poder de los sacerdotes bonpos. Viendo su creciente prestigio, temía una posible conquista del joven país tibetano por Zhang Zhung. Así, mandó al exilió a los sacerdotes y aplicó una fuerte represión de los clérigos restantes. Su represión no duró mucho tiempo. Con el acceso al trono de su sucesor - Pude Kungyel, el Bön ha sido restaurado en el país. Trigum Tsenpo no pudo lograr su objetivo de erradicar el poderío de los bonpos debido a la falta de alternativa cultural que tomara lugar de la religión Bön. El país, al encontrarse sin sus guías espirituales entró en un esquema de caos, lo cual evidenciaba la necesidad de un soporte cultural que diera seguridad y sustento espiritual al pueblo. Finalmente la supremacía de los sacerdotes bonpos fue abolida por los reyes tibetanos - Songtsen Gampo y Trisong Detsen, quienes se apoyaron en la cultura budista, proveniente de India y China. Esta nueva tradición logró sustituir exitosamente a la religión Bön. Persecuciones de la Tradición Bön Songtsen Gampo fue el promotor del budismo indo-tibetano, aunque sólo durante el reinado de Trisong Detsen (742 - 797 d.C.), en el siguiente siglo, el budismo indio fue oficialmente adoptado como la religión del estado. Preparando los fundamentos para la nueva e independiente cultura, Trisong Detsen tendió una trampa al rey Ligmincha - el último rey de Zhang Zhung, y lo mandó a asesinar, consumándose así el anexo de ese país al Tíbet. Así comenzó la tercera etapa histórica del Bön en el Tíbet. Al anexar el reino de Zhang Zhung al Tíbet, comienza el ápice del imperio tibetano, que en un tiempo corto se volvió uno de los países más poderosos de Asia. Con la introducción del budismo proveniente de la India al Tíbet, y después de la fundación de su primer monasterio budista en Samye, en el año 779 d.C., durante el reinado del rey Trisong Detsen, la tradición Bön decayó. En un principio, este rey tibetano fue renuente a eliminar las prácticas Bön e incluso patrocinó la traducción de textos; sin embargo, después instigó una dura represión. El gran maestro y sabio Bön del siglo octavo, Dranpa Namkha - padre de Guru Padmasambhava - el fundador de la tradición budista Nyingma y difusor tanto de las enseñanzas tántricas como de las enseñanzas Dzogchen en el Tíbet, adoptó la nueva religión públicamente, pero mantuvo su fidelidad y su práctica bön en privado con el fin de preservar en secreto el Bön. Vairochana, el sabio budista y discípulo de Padmasambhava, así como muchos otros traductores de textos del budismo de la India y Oddiyana, participaron en la traducción de los textos bön del idioma de Drusha. Para salvarlos de la destrucción, muchos textos bön fueron convertidos en termas (textos que son escondidos con el fin de resguardarlos hasta que surja una época propicia para su redescubrimiento y nueva difusión). En los siglos IX y X d.C., el Bön sufrió otras persecuciones e intentos de erradicarlo. Sin embargo, sus seguidores fueron capaces de conservar las escrituras hasta el siglo XI, cuando hubo un renacimiento de esta tradición. Ello se debió al redescubrimiento de varios textos importantes por parte de Shenchen Luga -un descendiente del mismísimo gran maestro Tönpa Shenrab. Shenchen Luga nació en el clan de la familia Shen que desciende de Kongtsha Wangden, uno de los hijos de Tönpa Shenrab. Los descendientes de esta importante familia bonpo aún viven en el Tíbet. Shenchen Luga tuvo muchos seguidores, algunos de los cuales fundaron los primeros monasterios Bön en el Tíbet. A tres de sus discípulos encomendó la tarea de continuar tres diferentes tradiciones. Al primero - Druchen Namkha Yungdrung - nacido en el clan de la familia Dru, encomendó los estudios de cosmología y metafísica. Uno de los discípulos de Druchen Namkha fundó el monasterio Yeru Wenshaka. La familia Dru continuó el patrocinio de las enseñanzas Bön hasta el siglo XIX, cuando este linaje llegó a su fin. Al segundo - Zhuye Legpo - fue asignado mantener y propagar las enseñanzas Dzogchen. Este maestro fundó el monasterio Kyikhar Rizhing. Sus descendientes viven hasta la fecha en India. El tercer discípulo de Shenchen Luga - Paton Palchog - era responsable de mantener las enseñanzas tántricas. Los miembros de la familia Pa viven todavía en la provincia Kham del Tíbet. El primer monasterio de esta tradición fue fundado en el siglo XI y recibió el nombre de Yeru Wensakha; sus monjes participaron activamente en el florecimiento del Bön hasta que tres siglos más tarde quedó destruido por una inundación. Otros monasterios que cobraron gran relevancia, y que jugaron un papel preponderante en la preservación y difusión de las enseñanzas fueron: Menri (fundado en 1405) y Yungdrung Ling (fundado en 1834). De hecho, éstos se convirtieron en los monasterios Bön más importantes. En el año de 1727, cuando Tíbet fue invadido por los Dzungares, la práctica del Bön nuevamente quedó prohibida. Muchos de los lamas, tanto bönpos como nyigmapas, fueron ejecutados. En el siglo XIX el Bön adquirió una revalorización gracias a Shardza Tashi Gyaltsen, maestro que le imprimió un nuevo ímpetu mediante la compilación de escritos que comprendían dieciocho volúmenes. Su discípulo Kagya Khyungtrul Jigmey Namkha entrenó a muchos otros, no sólo en la tradición Bön budista, sino también en todas las ciencias tibetanas. A partir de 1959 el Bön budismo, al igual que otras tradiciones espirituales tibetanas, sufrió pérdidas irreparables con la invasión China al Tíbet. Desde entonces comenzó una nueva era para el budismo y para todo el pueblo tibetano, una era marcada por la opresión y persistente política de erradicación de una cultura que a lo largo de milenios ha nutrido y sostenido al ser humano enseñándole valores y caminos para superarse a sí mismo. Sigue a > El Bön Hoy
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