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Un extracto editado del las enseñanzas orales dadas por Geshe Tenzin Wangyal Rimpoche, 2005. Cuando escucho a la gente en occidente hablando acerca del dar y de la generosidad, muy a menudo mencionan la virtud del dar. Pero muchas, muchas personas también hablan acerca de sentir la sensación de que “he dado demasiado a todos en mi vida: he dado a mi familia, he dado a mis hijos, he dado a mis amigos, he dado, dado y dado. Estoy cansada de dar. ¡La gente no aprecia lo que les he estado dando! Yo doy demasiado. Estoy totalmente exhausto de dar y de cuidar de los otros.” Siento compasión hacia aquellos que sienten de esta manera. No estoy seguro que estén viendo con claridad todos los aspectos del problema de una u otra manera. Tu puedes ver que cada uno tiene su propia historia acerca del agotamiento que siente con el dar, pero la gente tiende a trasladar sus historias personales a la idea general de “dar no siempre es bueno”. El asunto no está en que haya algo generalmente equivocado con el dar. ¡Dar siempre es algo bueno! Más bien el problema está en que tú puedes tener experiencias personales con el dar que no siempre son buenas. Por lo tanto, tienes que tener cuidado acerca de cómo tú te relacionas al dar a otros. Si lo que realmente estás hacienda es dar, esto nunca será un problema. Uno no experimenta agotamiento al hacer esto. El agotamiento llega con la resistencia que tiene uno a dar, y la resistencia que tiene uno a dar, no es el dar en sí mismo. ¿Es claro esto? ¿Cómo puede uno dar verdaderamente si al mismo tiempo siente resistencia para dar? "Yo no siento realmente amor por ti, pero ¡te amo!” o, "Yo no te quiero ayudar en realidad, pero supongo que te tengo que ayudarte ahora, porque si no ¿quién va a cuidarte aquí, en este momento?” Estas acciones no representan el dar realmente; estas respuestas están relacionadas mas bien al condicionamiento, a los roles, a responsabilidades, a la legalidad, a filosofías, a morales religiosas–cualquier cosa que esté en tu mente y que te está diciendo que respondas de esta manera. Tu no estás dando genuinamente - lo estás haciendo “por” algo. Esas respuestas no podrían ser llamadas regalos reales. Puedes sentir claramente los momentos en los que tienes esa clase de resistencia. Yo algunas veces las siento en mí: cuando uno ha estado dando, dando, dando y alguien te pide más, uno acaba de dar y solo puedes esperar que no te pidan demasiado. Cuando tú sientes esa resistencia a dar, ese esfuerzo que se hace al resistir, es entonces cuando empiezas a sentirte exhausto. Porque en el dar verdadero –siempre es muy gozoso dar. Se puede ver entonces que nunca hay un problema en sí con el dar, más bien con la resistencia que tienes hacia dar. Es muy importante hacer esta distinción, así no te equivocarás accidentalmente con una de las diez paramitas quedando “La Perfección de la Resistencia a Dar” o “El Sufrimiento de Dar.” Por eso cuando tu sientas esta resistencia, no deberías de ponerte en la posición de “dador”, porque con ese sentimiento no puedes dar verdaderamente. ¿Saben lo que estoy diciendo? Si vas a algún lugar con la intención de ayudar, entonces ayuda completamente. Si no eres capaz de tener la intención de ayudar, no vayas. Esto es lógico, ¿cierto? Pero, ir allí y no ser capaz de dar verdaderamente, crea en ti un conflicto interno. “Estoy aquí para ayudar, pero no quiero ayudar”. Entonces cuando te pongas en la postura de ser un “dador”, entonces da, ¿de acuerdo? Esta es una gran práctica. Traducido por Laura Calderón de los Santos de la publicación “Voice of Clear Light” del Instiuto Ligmincha . THE VOICE OF CLEAR LIGHT News and Inspiration from Ligmincha Institute Volume 6, Number 6 June 1, 2006
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